Pon la mesa, que vienen 200

27 Ago
  • Zaqueo alimenta cada día a personas sin recursos

  • Se han duplicado en un año y medio y cada vez hay más gente ‘corriente’

Cada persona es un palito. Y los palitos están en un papel. Desde hace un año y medio, Paco apunta cada día 200 palitos, el doble de lo que antes era habitual.

El comedor social de la Plaza Mercadal, situado en el corazón del barrio palmesano de Sa Gerreria, cada vez tiene más usuarios. El colectivo marginal ha dejado de ser, poco a poco, el único beneficiario del centro para dar paso también a familias corrientes, golpeadas por la crisis y el paro.

Quien haya circulado en coche o a pie desde Cort hacia las Avenidas a las cinco de la tarde lo habrá visto. Cada día se forma una larga cola en las puertas del comedor, gestionado por la entidad Zaqueo y por Paco Sans, histórico activista en la ayuda a los más necesitados. Hay, por supuesto, personas sin techo y toxicómanos. Pero cada vez se ven más camisas bien planchadas.

¿Quieres carne o pescado? Es la única pregunta que les hace Paco Sans a los que guardan turno. No apunta sus datos, ni tiene en cuenta su clase social, su situación familiar o sus adicciones –en caso de que las tengan–. Lo único que cuenta es no tener qué llevarse a la boca.

Bueno, eso y también mantener un mínimo decoro en la vestimenta. «De romano no entras», le dice cariñosamente a Emilio, un joven que aguarda en la puerta sin camiseta y mostrando varios piercings en el pecho. «Me lo llevo a casa», responde él, tras darle recuerdos para la familia. Entonces, Paco se introduce en la puerta y le entrega una bolsa de plástico anudada, en la que se intuye una lata fría de un refresco edulcorado. Dentro va una ración de pescado y arroz. «Venga, cuídate», le dice mientras le acaricia cariñosamente el cogote.

Zaqueo da comida –desayuno y cena– a personas necesitadas de Palma desde hace 14 años. Y lo hace cada día sin excepción: los 365 del año. Para esta entidad no hay Navidades, ni Semana Santa ni verano en los que descansar, habiéndose convertido de esta manera en todo un referente en la red asistencial de la capital.

Sin embargo, no por ello recibe cuantiosas ayudas de las instituciones públicas baleares. La entidad funciona, básicamente, gracias a las aportaciones de voluntarios que, de manera desinteresada, proporcionan comida y ayudan a distribuirla. Y también gracias a las aportaciones de comida del Banco de Alimentos y la Unión Europea, así como de empresas y restaurantes. Los Servicios Sociales del Consell prestan únicamente una cantidad económica y un monitor para que la entidad pueda alojar cada noche a una quincena de personas en este mismo local, dándoles así un lugar alternativo a la calle donde dormir.

Joan se acerca a la puerta del comedor a las seis menos cuarto de la tarde, con una camisa a rayas blancas y azules perfectamente limpia y planchada. Nadie diría que necesita acudir a un lugar así, pero la realidad es que sí que lo precisa. A sus 60 años no trabaja y la ayuda que le da el Estado, de 385 euros, no le es suficiente para vivir. Como él, son muchos los que se acercan y que no se ajustan al prototipo de persona que, inicialmente, uno pensaría que precisa de estos servicios.

A su lado, Luis, con su joven rostro marcado por la droga, se fuma un purito: «Aquí por lo menos comemos algo, si no tendríamos que robar».

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: