Sin noticias de la cantera de Génova

13 Sep
  • Matthias Kuhn la compró hace nueve años pero aún no tiene ningún proyecto para ella

  • Los vecinos reclaman que se le dé un uso público: aparcamientos o un centro deportivo

Corre el año 1945. Un centenar de obreros se deja la piel arrancando la piedra a la montaña. Trabajan a destajo: la jornada laboral empieza a las seis de la mañana y no acaba hasta las ocho de la tarde. Cada día extraen 2.000 toneladas de piedra, que se transportan en tren hasta la ensenada de Porto Pi. La locomotora y los vagones descienden por la montaña y cruzan la carretera de Andratx mediante un alto puente de tres arcadas.

La cantera en 1955

La cantera de Génova, hermana pequeña de la de Establiments, proporcionó durante más de una década el material necesario para construir el Dique del Oeste. Hoy, es un solar abandonado con un importante impacto paisajístico –los trabajos de rehabilitación de finales de los 90 sólo cubrieron la mitad de la montaña amputada– y no hay ninguna certeza sobre su futuro. Hace casi diez años, se habló de construir en ella un aparcamiento para residentes, un equipamiento deportivo e, incluso, una pista de esquí. Nada se ha materializado. Y los vecinos de Génova tienen en su barriada unos terrenos inservibles que, eso sí, al menos son aprovechados por los escaladores y los ciclistas de montaña para hacer deporte.

«Es un solar enorme situado en la entrada de Génova y que tiene muchas posibilidades», explica Gaspar Pujol, presidente de la Asociación de Vecinos de Génova. «Nosotros reivindicamos que se construya en él un aparcamiento, aunque por su tipología urbanística también podría albergar instalaciones deportivas o de ocio», abunda. Y añade: «Es una pena tenerlo allí sin hacer nada».

¿De quién son los terrenos? En la actualidad, pertenecen al empresario alemán Matthias Kuhn, propietario de la inmobiliaria Kuhn and Partner, quien los consiguió tras hacer la puja más alta en una subasta. Se los compró a la Autoridad Portuaria de Baleares, que era su propietaria desde los años 40, momento en que decidió expropiarlos, precisamente, para garantizar los trabajos de extracción de piedra que debían proporcionar el material para construir el Dique del Oeste –una obra entendida de interés general–. En el año 2002 –y después de que la cantera llevara décadas abandonada–, decidió venderlos al mejor postor. Los vecinos vieron, en aquel momento, una oportunidad para dar una utilidad pública al solar, y le pidieron al Ayuntamiento que lo comprara. Sin embargo, la administración municipal tan sólo ofreció 1.000 euros por encima del precio de salida, con lo que su oferta fue rápidamente descartada.

La cantera en 1998, durante la rehabilitación

Fue también en esta subasta cuando un promotor presentó un curioso proyecto para construir una pista de esquí de nieve artificial. No hace falta decir que la iniciativa nunca vio la luz.

En cuanto al proyecto de Matthias Kuhn para la antigua cantera, tampoco está claro a día de hoy. Este diario se puso en contacto con los servicios jurídicos de Kuhn and Partner, quienes no pudieron especificar qué utilidad tienen pensado darle al solar. El problema principal reside en el hecho de que el Plan General de Ordenación Urbana de Palma (PGOU) no especifica los usos de estos terrenos. «Hemos mantenido alguna reunión con técnicos del Ayuntamiento para ver qué se podía hacer, quizás podríamos darle una utilidad pública mediante un uso deportivo de alto rendimiento», fue todo lo que pudieron aclarar.

Más allá de su futuro, la cantera de Génova también habla del pasado y de la historia de Palma, de los años posteriores a la Guerra Civil y de cómo la ciudad le fue ganando terreno al mar en su imparable crecimiento y en su particular visión del progreso de la época –que alejó de las casas un mar que entonces no se valoraba como ahora–.

El tren que trasladaba la piedra desde la cantera hasta Porto Pi cruza la carretera de Andratx por un puente (1955)

La construcción del Dique del Oeste se inició en 1942 y duró hasta 1961 –en principio, los trabajos debían terminar en 1956 pero un gran temporal de levante rompió el dique y retrasó su inauguración hasta 1961–. Paralelamente, se trazó una pequeña carretera que debía unir el nuevo dique con el centro de Palma, a la que se bautizó como Carretera de S’Enllaç y que fue el germen de lo que hoy se conoce como Paseo Marítimo. Su construcción data de 1950 y se llevó a cabo ganando terreno al mar, aunque en aquel momento no era tan grande como ahora: sólo ocupaba la mitad del paseo actual –de hecho, el puente del Hotel Mediterráneo cruzaba toda la carretera y llegaba a una piscina situada junto al mar–. Luego, en 1972, llegaría la ampliación definitiva.

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