Al rescate de la memoria de la electricidad

21 Ene
  • Endesa recupera la historia de la energía en Baleares a través de las vivencias de sus jubilados

  • Les mandó una carta en noviembre y ya se ha entrevistado con una treintena

  • Tiene un archivo de 15.000 imágenes

Hoy en día no nos imaginamos a un operario de electricidad yendo a reparar una avería en bicicleta, vestido con el mono de rigor y cargando en el hombro una larga escalera. Pero así era hace décadas, cuando el tráfico y la laxitud del tiempo lo permitían. ¿Cómo lo sabemos? Pues porque un veterano trabajador de Gesa, la empresa de gas y electricidad de Baleares a la que hoy se conoce como Endesa, solía explicarlo. Y los que oyeron su historia, de cómo se desplazaba por la ciudad tranquilamente con su silencioso vehículo de dos ruedas –puede que silbando, podemos ponerle toda la imaginación que queramos–, todavía la cuentan hoy. Pero no siempre es suficiente. La transmisión oral se acaba perdiendo en el viento. Y Endesa quiere evitarlo.

Enrique Gallango, jubilado de Endesa, contempla un manómetro del siglo XIX (Fotos: Cati Cladera)

La compañía eléctrica ha puesto en marcha la campaña Cent vint anys de llum precisamente con este objetivo: que la memoria energética de Baleares no se pierda. El pasado mes de noviembre, el departamento de comunicación envió una carta a todos sus jubilados invitándoles a contar sus vivencias, así como a aportar –ya fuera mediante una donación o fotografías– los objetos que conservaran de su etapa como trabajadores. Desde entonces, el responsable del Fondo Histórico de la empresa, Miquel Marín, ya se ha entrevistado con una treintena de estos jubilados y ha recopilado numerosa información. En las próximas semanas espera seguir recogiendo testimonios.

El día del reportaje es el turno de Enrique Gallango, que fue director de distribución y comercial de Gesa hasta el año 2002. Se ha desplazado hasta la sede de la compañía con un cuadro que contiene la placa madre del ordenador que controló la distribución eléctrica en Sant Joan de Déu entre 1975 y 1982. No es el único tesoro tecnológico que tiene en sus manos. También conserva una muestra del cable del enlace entre Mallorca y Menorca, instalado en 1975 y que fue el primero del mundo en utilizar la corriente alterna.

Construcción de la primera central eléctrica de Palma, en Can Pere Antoni (Archivo Endesa)

Puede sonar muy técnico, pero es que las compañías eléctricas fueron las responsables de la llegada de la modernidad a Baleares. El crecimiento económico llegó, paralelamente, con el turismo y la electricidad –dos caras de la misma moneda–. Además, no hay que olvidar que, hasta los años 50, Gesa fue quien trajo los electrodomésticos a las Islas, puesto que era la encargada de venderlos.

La campaña Cent vint anys de llum se llama así porque la electrificación de Baleares empezó en 1892, con la puesta en marcha de distintas centrales distribuidas por todos los municipios. Fue un proceso tardío que arrancó en Menorca (1892) y que luego se extendió a Mallorca (1903) y Eivissa (1907). Las distintas empresas –llegó a haber 59 sociedades distintas– se fueron uniendo poco a poco, un proceso que se aceleró con la fusión de las dos compañías de mayor antigüedad: la Sociedad de Alumbrado por Gas y La Palma de Mallorca. De aquella época de dispersión hoy tan sólo queda un resto: la empresa Eléctrica Sollerense, la única que no fue absorbida y que aún conserva su independencia –así lo relata a este diario JoanMayans, corresponsable del proyecto–. La primera central eléctrica de esta sociedad aprovechaba la fuerza del salto de agua de Sa Costera y sus restos se pueden visitar en el recorrido de una popular excursión por la Serra.

Contador prepago de finales del siglo XIX (había que introducir una moneda para obtener gas)

El trabajo de recuperación de la historia empezó hace diez años con la constitución del Fondo Histórico de la compañía en las Islas, hoy integrado en la Fundación Endesa. En este tiempo, la empresa ha recogido y sistematizado cantidades ingentes de información y objetos: a día de hoy, el fondo tiene 15.000 imágenes, 8.000 volúmenes, 15.000 levantamientos topográficos, 3.000 objetos, 12.000 unidades documentales.Con el testimonio de sus jubilados, Endesa espera obtener las piezas que faltan para completar el puzle.

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