“La crisis es una cuestión de valores, hemos perdido la cabeza”

2 Feb
  • Entrevista a Joan Antoni Melé, subdirector de Triodos Bank

“Estoy hecho un chaval”. La edad no parece pasarle factura a Joan Antoni Melé (Barcelona, 1951). Cuando ya le tocaba empezar a pensar en la jubilación, este veterano del mundo de la banca decidió dejar la caja de ahorros donde trabajaba desde hacía 30 años para embarcarse en un proyecto innovador y arriesgado. Tenía 55 años y su destino fue Triodos Bank, una entidad perteneciente al movimiento de la banca ética y de la que hoy es su subdirector general. Se trataba de desempeñar un trabajo que estuviera de acuerdo con su “conciencia” y sus “valores”. Hoy, está muy satisfecho con el resultado. La banca ética, sostiene, es la alternativa a un sistema financiero “cegado por la codicia”. “Espero que el cambio sea imparable”.

Pregunta.- ¿Qué es Triodos Bank?

Respuesta.- Triodos Bank nace en 1980 en Holanda con una vocación de banco ético europeo. Hoy tiene presencia en cinco países (Holanda, Bélgica, Gran Bretaña, España y Alemania). En España, la primera oficina se abrió en 2006 y en Mallorca, en 2011.

P.- ¿Cuántos clientes tiene en Mallorca?

R.- Entre los que ya están y los que han manifestado un interés firme, tenemos a 3.000 personas. Son muchos en poco tiempo.

P.- ¿A qué atribuye su expansión?

R.-A que la gente ha visto que invertimos en economía real y no especulativa. No entramos en bolsa. Las entidades financieras deben ayudar a la transformación de la sociedad: contribuir a la calidad de vida de la gente, al medio ambiente… Eso no significa que no nos interesen los beneficios. Los necesitamos, pero sólo son para el resultado a final de año.

Joan Antoni Melé, subdirector de Triodos Bank

P.- ¿En qué consiste la banca ética?

R.- Para nosotros lo primero son los valores. Siempre invertimos en sectores que dan un valor añadido a la sociedad. Luego miramos los números y si nos parecen correctos, entramos. Además, actuamos con una transparencia radical. Nuestros clientes saben en qué empresas ponemos el dinero.

P.- ¿En qué empresas invierten en Baleares?

R.- Prefiero no dar nombres concretos, pero en la web pueden verse uno por uno. Afectan a las energías renovables, a la agricultura ecológica, al sector social. Entidades que realmente hacen el mundo mejor.

P.- ¿Y en qué invierten los bancos convencionales?

R.- Ese es el problema, que no lo sabemos. Les tendríamos que preguntar a ellos. Ninguna ley les obliga a la transparencia. La gente se sorprende al ver a qué dedican el dinero. Su criterio ha sido el de hacer negocio y eso es un error. Porque luego se pagan las consecuencias. En cambio, con la banca ética ganamos todos a la larga. Tal vez no ingresemos centenares de millones, pero son suficientes. Hay otras maneras de hacer negocio.

P.- ¿Ese ha sido el problema? ¿Querer siempre más?

R.- Sí. El beneficio no es lo único. Eso nos ha cegado. Hemos caído en especulaciones, se ha vendido humo. El dinero cuesta de ganar cuando el trabajo se hace bien. Ha habido demasiada codicia, no puede ser que se haya especulado con la vivienda. Y no es cuestión del mercado, porque lo cierto es que nosotros estamos en el mercado y nada nos obliga a comportarnos así. Pero por suerte miles de personas están reaccionando, porque si no lo pagaremos con conflictos sociales.

P.- Con la eclosión del movimiento indignado y el crack de la burbuja inmobiliaria, hay mucha gente dispuesta a creerles. ¿No será la banca ética una campaña de marketing?

R.- Eso sería si apareciéramos ahora, pero llevamos en marcha desde los años 80. De hecho, cuando abrimos la primera oficina en España, en pleno auge de la banca, nos tacharon de locos. En todo caso, la situación actual provoca que nos conozca más gente. Es una oportunidad. Espero que el cambio sea imparable, porque no hay alternativa. No podemos volver hacia atrás.

P.- Ante la crisis económica, la reacción política tanto a nivel español como europeo está siendo recortar el gasto de la administración pública. ¿Cómo lo valora?

R.- Son decisiones cuestionables como mínimo. Me resulta sorprendente que se rescaten bancos que luego se compran por un euro. Pero lo que más me preocupa es que no se pongan límites a la especulación. Todo sigue igual, cuando es evidente que la especulación no nos lleva a ningún sitio. Lo que hay que hacer es economía real. Porque para que uno gane a corto plazo, otra gente tiene que padecer. La crisis económica es una cuestión de valores. Hemos perdido la cabeza. O cambiamos a una sociedad diferente o no vamos a ningún sitio. Hay que globalizar la conciencia.

P.- ¿Y cómo se hace eso?

R.- Buscando sistemas que vayan equilibrando la situación. Hay demasiado desánimo, el miedo es un mal consejero, cuando lo cierto es que lo podemos hacer nosotros mismos. Debemos recuperar los valores del esfuerzo, el sacrificio y la honestidad. A pesar de todo soy optimista y creo que las crisis son momentos para plantear cambios globales. Debemos pasar a la acción. Y cada uno puede poner su grano de arena.

Más información sobre banca ética en Baleares: De la indignación al ahorro ético (Reportaje)

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  1. De la indignación al ahorro ético « La Ciudad Latente - 2 abril, 2012

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