El hotel fantasma del edificio Firestone

15 Feb
  • El proyecto de un establecimiento de cuatro estrellas está parado por la crisis

Para bien o para mal, es una de las estampas de la ciudad. Sus cristales pintados de blanco –repletos de carteles encolados– y sus oxidadas persianas –bajadas desde hace demasiado tiempo– forman ya parte del paisaje urbano. El edificio Firestone lleva abandonado tantos años que para muchos –los más jóvenes– ya nació vacío. Sin embargo, hay proyectos para que deje de estarlo. Si la crisis lo permite, claro.

El edificio Firestone, en la calle Ramón y Cajal (Fotos: Cati Cladera)

La noticia apareció en los periódicos en 2004: el edificio Firestone, abandonado desde principios de los años noventa, iba a convertirse en un hotel urbano de cuatro estrellas –de cuatro estrellas superior, para ser más exactos–. Sin embargo, el tiempo fue pasando y aquel proyecto no llegó a materializarse. Hoy, ocho años más tarde, los ciudadanos se preguntan qué fue de aquella iniciativa.

Este periódico se puso en contacto con el propietario del inmueble, el hotelero Antoni Horrach, quien afirmó que el proyecto está paralizado. En un primer momento, condicionó la construcción del nuevo establecimiento –aprovechando el edificio existente, que sólo es de planta baja– a la consolidación de su cadena (HM Hotels). Luego, fue la crisis económica la que impidió el desarrollo de la iniciativa. Y este es el estado actual de las cosas.

Horrach, cuyo activo más importante es el HM Jaime III, situado en el Passeig Mallorca, no renuncia a levantar el hotel, pero en cualquier caso no llevará a cabo la iniciativa «a corto plazo». «Lo haremos, seguro, pero no ahora», aseguró en declaraciones a este diario.

El edificio Firestone, situado en una zona privilegiada de la ciudad –está en la calle Ramón y Cajal y muy cerca del Passeig Mallorca– pertenece a la familia de Horrach desde hace décadas. Lo compraron a la marca Firestone y luego, durante un tiempo, lo siguieron explotando como taller de mecánica y de reparación y reposición de neumáticos. Luego, el establecimiento cerró y desde entonces ha permanecido así –sólo lo utilizan como almacén y guardamuebles–.

Antoni Horrach, propietario del edificio

A la familia no le han faltado ofertas para alquilarlo o comprarlo. Cadenas de supermercados y otras empresas se han interesado por el jugoso local, que abarca 10.000 metros cuadrados. Pero los Horrach siempre se lo han reservado.

Sin embargo, tener un edificio vacío conlleva sus inconvenientes. En todo este tiempo –como cabría esperar–, se han producido varios intentos de indigentes y okupas por entrar en el inmueble, algo que siempre ha sido atajado por la policía, según relatan los vecinos. Además, las paredes están repletas de carteles y pintadas, un hecho que no contribuye a dar, precisamente, una buena imagen a la zona.

La pregunta es ahora ¿por cuánto tiempo más? La situación económica no invita precisamente al optimismo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: