El mercado congelado en el tiempo

28 Feb
  • El Mercat des Tenis lleva siete años cerrado pero se conserva en perfecto estado, a la espera de un comprador
  • Cada semana un operario lo limpia y lo mantiene
  • La crisis y sus grandes dimensiones complican la venta

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Como el soltero que espera tener una noche de suerte, él se viste con sus mejores galas cada semana. Limpieza general, revisión de los detalles y todos los recursos a punto. Pero nada. La oportunidad nunca termina de llegar.

El Mercat des Tenis lleva siete años cerrado. Siete años en venta, a la espera de un comprador difícil de encontrar. No sólo es la crisis –que también–. Es sobre todo la dificultad de encontrar a alguien que quiera hacerse con todo de un golpe. No vale con un par o tres de paradas. Eso no sirve. Es el todo o nada. Y claro, la cosa está complicada, más con los tiempos que corren.

Pero los propietarios –es un mercado privado– no tiran la toalla. Cada miércoles a las cinco de la tarde, limpian el local y lo dejan como una patena. Puntuales como un reloj, pagan todas las tasas; los permisos están operativos; el pago de suministros, al día; y por las rendijas no se cuela ni un solo insecto. No sea que el día menos pensado se presente el comprador y les pille en un renuncio. No, tiene que estar todo perfecto y preparado. Y vaya si lo está.

Juan limpia el mercado como cada semana (Fotos: Jordi Avellà)

«Tienes que acostumbrarte para no volverte loco». Juan es el encargado de limpiar el mercado y controlar su mantenimiento cada semana. Ya lo hacía durante los últimos cinco años en que estuvo en funcionamiento. Luego, una vez cerró, continuó con su labor. «Son muchas horas de soledad».

Como las míticas estaciones de tren fantasmas –lugar recurrente en el cine de súper héroes y ciencia ficción–, el mercado se ha quedado congelado en el tiempo, con todos los objetos tal y como estaban el último día en que abrió. Los carros se encadenan en tres renglones, las paradas conservan intactos sus aparadores y sus letreros –todos verdes, todos iguales– y las cámaras frigoríficas parece que aún estuvieran funcionando.

En uno de los puestos, una botella de cava «brut reserva» espera a ser descorchada. Hay tupperwares vacíos apilados en los estantes. Y botes con clavo, albahaca, orégano y colorante alimenticio. En algunos, incluso puede leerse el precio: «Almendra molida (1/4), 450 pesetas».

Pero aquí, al contrario que en las estaciones fantasma donde se esconde el asesino, no hay polvo, cadáveres ni fluorescentes a punto de fundirse. Juan es el guardián de la memoria del mercado y lo mantiene todo en perfecto estado. Tanto, que da la impresión de que fuera a abrir al día siguiente. Tal cual.

Interior intacto de una de las paradas

«Ha habido muchos intentos de venderlo, pero nunca se ha conseguido». Quien habla ahora es José Martínez, antiguo encargado del mercado y propietario a día de hoy de una frutería en su parte exterior. Durante 22 años trabajó en el interior del establecimiento, de 56 paradas.

El mercado abrió sus puertas en 1978 y cerró después de una década entera de malas ventas, conflictos y quiebra en cadena de los puestos. En la actualidad, está en manos de una veintena de propietarios.

Esta circunstancia –el hecho de que haya tantos dueños– complica la venta, ya que el eventual comprador tendría que ponerse de acuerdo con todos ellos. A ello se suma la enorme superficie del local, así como la necesidad de adquirir todo el conjunto en caso de querer impulsar alguna iniciativa empresarial. «Tendría que ser una gran superficie de alimentación o algo por el estilo», aventura José.

Juan rasca en el suelo una mancha de humedad y deja las baldosas relucientes. En el techo, los ultrasonidos alejan a las cucarachas. Una balanza electrónica –llave incluida– espera a que alguien pese un kilo de algo. Pero tampoco será hoy.

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2 comentarios to “El mercado congelado en el tiempo”

  1. enricb 3 marzo, 2012 a 18:03 #

    Molt bo!

    No seria un lloc perfecte per fer-hi microteatre? M’agradaria visitar-lo…

    • marionaforteza 3 marzo, 2012 a 18:25 #

      Jo també ho vaig pensar! També és ideal per fer-hi un reportatge fotogràfic. Però jo tinc els contactes, ha ha! 😛

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