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La luz de Galileo entra en la Seu

9 Feb
  • El sol se filtra por el rosetón y se proyecta en la pared de enfrente en las inmediaciones del solsticio de invierno
  • Las fechas culminantes son el 11/11 y el 2/2
  • A partir de mediados de febrero el fenómeno va desapareciendo y no vuelve hasta el otoño

Contrariamente a lo que cree la mayoría, el sol no siempre sale exactamente por el este. En invierno, el astro rey se asoma entre el levante y el sur. Y cuando se pone –en una trayectoria circular y más o menos simétrica–, también se orienta hacia el más cálido de los puntos cardinales. Es un fenómeno geométrico y científico, pero en Palma también tiene algo de arquitectónico. Durante unas cuantas semanas del año –en las inmediaciones del solsticio de invierno–, los rayos del sol naciente inciden de manera perfecta sobre uno de los rosetones de la Catedral, dando lugar a un espectáculo de luz que cada vez tiene más seguidores. Una exhibición que habla de matemáticas, religión, tumbas y reyes, y que durante  estos días toca a su fin.

Proyección del rosetón en el interior de la Seu (Foto: Mariona Cerdó)

Quien quiera verlo sin esperar al próximo otoño –el fenómeno empieza a mediados de noviembre y acaba a principios de febrero–, debe dirigirse cuanto antes a la Seu a las ocho de la mañana de un día soleado. Nada más entrar, podrá observar cómo un haz multicolor se proyecta sobre los pilares y los arcos ojivales de la nave central. Entonces sabrá que la función acaba de comenzar. Poco a poco, el juego de luces –es decir, los rayos del sol filtrados por los cristales policromados e incidiendo sobre las paredes– irá desplazándose hacia el centro de la iglesia, hasta quedar justo debajo del segundo de los rosetones.

Galileo Galilei defendió las teorías de Copérnico y se enfrentó a la Iglesia, empeñada en que la Tierra era el centro del Universo. Paradojas de la vida, el espectáculo que acogen cada año las cristianas paredes de la Seu es en cierta forma una prueba del heliocentrismo,  ya que se rige por los movimientos de rotación y translación del planeta, así como una muestra de la inclinación del globo terrestre, que es la responsable de las estaciones y de que el sol salga y se ponga por distintos puntos en función del momento del año.

Gráfico: J. A. Vaca Cerezo

La proyección multicolor es también una de las maneras que tiene la Societat Balear de Matemàtiques (SBM-XEIX) de acercar la geometría, la astronomía y la ciencia en general a la población. Son dos de sus miembros, Daniel Ruiz Aguilera y Josep Lluís Pol Llompart, quienes, a través de su estudio Els efectes de la llum solar a la Seu de Mallorca, han popularizado el fenómeno.

¿Por qué se produce? Básicamente, porque el templo está perfectamente orientado hacia la salida del sol en el solsticio de invierno, que cae entre los días 21 y 22 de diciembre. Había una posibilidad entre 360 de que fuera así, lo que lleva a pensar a estos dos matemáticos que no se trata de una casualidad. A principios del siglo XIV, Jaume II hizo levantar la Capilla Real, el lugar donde iba a instalar su sepultura y el germen de la Catedral. No es descabellado pensar que los constructores la orientaran hacia el lugar donde sale el sol en las fechas próximas a Navidad, ya que para los católicos «Dios es la luz». Décadas más tarde, cuando obispo Antoni de Galiana mandó levantar la nave y los dos rosetones, el conjunto se habría construido de acuerdo a esta disposición inicial.

El sol entra por un rosetón y sale por otro en el solsticio de invierno (Foto: Josep Ll. Pol)

Es por ello que en las fechas próximas a Navidad, la luz entra de manera perfecta por uno de los rosetones y sale por el otro, un fenómeno espectacular que puede observarse desde el Baluard de Sant Pere y que genera la ilusión de que hay un incendio en el interior de la Seu. Luego, en los días 11/11 y 2/2 –simétricos respecto al solsticio– y en sus fechas cercanas, la luz se proyecta bajo el otro rosetón, dando lugar a lo que se conoce como el «espectáculo del ocho» –los dos círculos, uno debajo del otro, recuerdan al número ocho–. Esta última figura es la que toca a su fin en estos días. A partir de ahora, la proyección de luz irá bajando y alejándose cada vez más del segundo rosetón, hasta situarse, durante la primavera y el verano, en el suelo.

Con sus 11,3 metros de diámetro, 24 triángulos equiláteros y 1.116 piezas de cristal, el rosetón principal de la Seu es uno de los más grandes de la Cristiandad –sólo le supera el de Notre Dame, en París–. También es un reloj de sol que marca la hora y la estación del año. Y desde hace algunos años, una puerta de entrada a las matemáticas y la historia.

Léalo en elmundo.es

http://www.elmundo.es/elmundo/2012/02/08/baleares/1328688568.html 

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Talentos de ida pero no de vuelta

27 Ene
  • Miles de jóvenes con posibilidades abandonan Baleares en busca de perspectivas laborales mejores

  • En cuatro años, 5.000 residentes se han ido a vivir al extranjero

 Se llama Manuel Luna, pero investiga el sol. Y no en un sitio cualquiera. Estudió la carrera de Física en la Universitat de les Illes Balears (UIB) y sus pasos le acabaron llevando hasta Washington D.C. y la NASA. Allí hace modelos matemáticos y simulaciones sobre el comportamiento de las protuberancias solares, que son el origen de la mayoría de las erupciones del astro rey. El pasado domingo se produjo una de estas emisiones, dirigida hacia la Tierra.

Manuel Luna estudió en la UIB y trabaja en la NASA

566 kilómetros más al norte vive Carlos Palenzuela. También físico;también hijo de la UIB. «Cuando miramos al cielo todo lo que vemos proviene de la radiación electromagnética (la luz visible, los rayos X, los infrarrojos…), pero también se generan otro tipo de ondas: las gravitacionales», asegura con pasión a la hora de explicar su trabajo, que en líneas generales consiste en investigar mediante simulaciones numéricas las radiaciones que se producen en las colisiones de agujeros negros y estrellas de neutrones. Lo hace en Toronto (Canadá), a miles de kilómetros de la isla donde nació: Mallorca.

Son tan sólo dos ejemplos de jóvenes cerebros fugados de las islas. Brillantes científicos formados en Baleares que están prestando sus servicios y proporcionando su talento a otro país. Ambos querrían regresar a Mallorca, pero no pueden. «Me gustaría volver con unas opciones dignas», afirma Manuel. «En general, un científico no quiere hacerse rico, pero tampoco malvivir toda su vida», añade Carlos.

Las cifras son claras. Desde que empezó la crisis, casi 5.000 baleares se han marchado al extranjero. Son datos del censo electoral de españoles residentes en el extranjero (Cera). Obviamente, no todos son científicos fugados, pero la inmensa mayoría sí son jóvenes de 25 a 35 años con un alto nivel académico. Así lo asegura en un reciente informe Adecco, entidad internacional experta en recursos humanos.

¿Qué es lo que ocurre? Todas las fuentes consultadas por este diario coinciden: el apoyo que se da en España a la investigación es muy deficiente. Y Baleares no es una excepción. Por mucho que la UIB se empeñe en atraer científicos de otros países y promocionar la investigación, si las políticas públicas no ayudan poco se puede hacer.

Carlos Palenzuela investiga ondas gravitacionales en Toronto

Así se desprende del testimonio de Carles Bona, catedrático de la UIB e investigador. «Los grupos españoles están en primera línea internacional en caché y prestigio», explica. Sin embargo, en España «no se les da ningún tratamiento especial». Una muestra muy significativa de este fenómeno es lo que ocurre con las becas Ramón y Cajal. Una comisión totalmente ajena a las universidades, explica Bona, es quien selecciona a unos candidatos que luego, en muchas ocasiones, no interesan a los propios centros. Es así como en estos momentos hay dos centenares de plazas vacantes que podrían estar siendo ocupadas por científicos españoles que pululan por el mundo y que sí que son del gusto de las universidades. Todo un despropósito y un contrasentido.

Y si no que se lo digan a Carlos Palenzuela, que recientemente publicó una investigación en la prestigiosa revista Science –un hito en su carrera– y ni con esas logró regresar a España en unas condiciones laborales dignas. La UIB lo quería de vuelta, pero nada. «Un joven que termina el doctorado en España le da 20 vueltas a cualquier otro, ya que aquí se dedican cuatro años y no tres a la tesis», abunda Bona. Es por ello que «es muy fácil» que salgan al extranjero. Volver ya es otra historia.

Y tres cuartos de lo mismo ocurre con la medicina. «Baleares es sin duda una de las cinco comunidades más deficitarias en investigación oncológica [contra el cáncer], cuando es la segunda causa de muerte en España». Quien habla ahora es Javier Martín Broto, presidente del Grupo Especializado en Investigación de Sarcomas (Geis). La investigación médica en las islas está en «precario» y dedicarse a ella es una «heroicidad», añade.

Avatâra Ayuso es coreógrafa y bailarina en Dresden (Alemania)

Pero no todos los cerebros fugados proceden del mundo de la ciencia. También los hay de las artes. Avatâra Ayuso, coreógrafa y bailarina formada en el Conservatorio de Palma, acaba de ser nombrada Joven Artista de Sajonia 2012 y prepara varias coreografías desde la ciudad alemana de Dresden (una de ellas es una coproducción entre Los Teatros delCanal de Madrid y el European Center for the Arts Dresden). «¡Ojalá pudiera volver!», afirma. Sin embargo, no le surgen muchas posibilidades de mostrar su trabajo en las islas.

El talento es riqueza, pero no todo el mundo lo tiene claro. Manuel Luna regala una última frase para la reflexión: «En muchos países la investigación es causa y no sólo efecto de la riqueza y yo me pregunto por qué un lugar tan pragmático como Estados Unidos tiene una grandísima inversión pública en este campo».

Léalo en El Mundo / El día de Baleares  http://www.elmundo.es/elmundo/2012/01/27/baleares/1327650314.html